Lo que debés saber antes de ver “El Potro: Lo mejor del amor”

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El potro: lo mejor del amor


Rodrigo Bueno solo tiene una meta en la vida, llegar a Buenos Aires y cumplir su sueño de ser músico. Y de a poco lo va logrando, pese a que sufre a temprana edad el duro revés de perder a su padre. Pero cuando logra re insertarse en el mercado de la música popular, las malas decisiones y peores compañías lo irán llevando a entrar en un espiral de auto destrucción que le terminará costando la vida.

Y finalmente llega a nuestras salas El potro: lo mejor del amor, película muy esperada por varios sectores de los espectadores argentinos, y que prometía contarnos la vida del reconocido músico cordobés de la forma que su mito lo merecía. Y por desgracia esa promesa nunca se termina de cumplir.

Antes de seguir con la review, tenemos que reconocer que a las guionistas Lorena Muñoz (que también es la directora) y a Tamara Viñes por animarse a incluir secuencias completas donde la historia se encarga de mostrarnos que Rodrigo está lejos de ser el santo que muchos piensan. Ya sea engañando a la mujer de turno, no controlando su temperamento y peleando con amigos o cayendo en cuanto vicio se le cruzara, El potro: lo mejor del amor no titubea a la hora de humanizar y desmitificar al icónico cantante.

Pero acá también radica uno de los bastantes problemas del film, y es que sacando que como espectadores gustáramos o no de Rodrigo, la historia no deja de ser un cliché detrás del otro, mostrándonos el ascenso artístico pero caída humana de un músico, algo ya visto cientos de veces en el cine. De todas formas, es preferible que los acontecimientos se atengan a la realidad en lugar de exagerarlos u omitirlos.

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Otro punto en contra es que casi que no hay un hilo narrativo, y la película bien podría estar dividida en capítulos. Ya sea por carecer de buenas transiciones, o por abusar del uso de los recitales que iba dando El potro, la narración se siente tosca y poco fluida.

Pero si hablamos de una biopic de un músico, si o si tenemos que comentar de cómo se desempeña el actor imitando al artista, y tenemos que decir que el trabajo de Rodrigo Romero es impecable. Tanto en el parecido físico (sobre todo la cara) como imitando el estilo a la hora de cantar, su labor está a la altura de lo que se requería. Lo mismo podemos decir de Daniel Araoz y Fernán Miras como el padre y representante de El potro. Una lástima que la actuación de Florencia Peña roza la caricatura y en más de una ocasión nos va a hacer acordar a su Mony Argento. Lo mismo que una desperdiciada (y exageradamente anunciada) Jimena Baron, quien solo sale unos escasos cinco minutos y para lucir su cuerpo.

El potro: lo mejor del amor termina siendo una película aceptable y poco más. Se atiene a los sucesos reales, pero como obra cinematográfica, poco y nada aporta a los biopics vistos de otros músicos. Para ver solo si se es fan de Rodrigo.

 

6/10

Crítica por Jorge Marchisio, redactor y propietario de locoxelcine.

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